|
¡Perdón, perdón por esa
diferencia!
Nene, me miras desde esa vereda
oscura
con ese cansancio plasmado en tu
mirada.
Siento que el corazón se me
retuerce,
un nudo sube a mi garganta y me
siento inútil, egoísta.
A través de tu figura veo a
todos los chicos como vos
que ruedan solos por la calle
ganándose el peso
que les permita volver a su
casa.
Si pudiera te compraría todos los diarios,
todas las flores y te daría todas las monedas del mundo.
Si pudiera te llevaría a mi casa, te daría de comer
y abrigaría esas frías manitos de bebe
que tanto trabajan, que tanto sufren.
¡Nene, ¿qué será de vos?!
La idea de tu desamparo me desespera.
A veces pienso y no entiendo
como podemos seguir viviendo,
como podemos comer y dormir
sabiendo que vos estas allá afuera
solo, trabajando.
¡Perdón, perdón por esa diferencia!
Señor: ayúdanos a hacer despertar
nuestro corazón.
Cecilia Panis
ceciliapanis@hotmail.com
|